Retrospectiva?
D. Arias C.
“ La vida es de color gris, desde que se concibe”..Decía un pequeño escrito en una pared del ahora remozado jirón Quilca, honestamente me sacudió el hecho de pensar que son muchas las veces que “vemos la vida de color gris”, pero no por un por un hecho cotidiano ni mucho menos, es cuando hacemos una rápida retrospectiva y nos da por hacerlo mirando el horizonte desde el malecón Cisneros ó, a mitad de una conversación, un recuerdo asaltante y casi “marca”, se apodera de todo posible control.
Decidí caminar hacia la playa, pero esta vez voy con un amigo, ambos necesitamos algo de asfalto a mucha velocidad, luego de 18 minutos estamos en Punta Hermosa, no hay sol, pero si un calor de mierda, Chato se va con su tabla y me dice: “Si me muero, no me busques, aquí me quedo broeeer ¡¡” ,el anda por un proceso medio complicado, pero se cura en el agua.
Comprometido conmigo mismo a darle un matíz más simpático, me quedo observando el mar de la manera que más me gusta hacerlo, disipado y a no tratar de engañarme a mi mismo con cosas como; “voy a poner mis ideas en orden”,eso a mi en lo personal no me funciona, así que sólo observo las olas, la gente se va y veo mar adentro, convencido de estar en el mejor lugar del mundo, el jirón Quilca me parece muy lejano, y esa frase tan occisa.
La marea sube, y un locuaz vendedor de copias de pinturas me aborda, y honestamente están de puta madre, conversamos un poco, promete regresar, y yo sigo mirando el mar, mis ideas no se ordenan, sólo fluyen en varias direcciones, y a estas alturas de la tarde el cielo comienza a tornarse gris, después de no querer reflexionar por cuenta propia, y de repente un nombre de mujer salta en mi cabeza; ¡¡¡terror inmediato!! ,palpitación, afortunadamente sólo piensas que ella ahí contigo, sólo sería como ensuciar punta hermosa así que descarto la idea, ¿Qué locura, traerla aquí a mi playa?.
La tarde se acaba, entre gaviotas vagas de aspecto pastrulo, los chiquillos corren y sus madres corren felices, es en ese momento que viene la retrospectiva, y juro que sólo recordar a mi madre cuando era un niño me hace ahora, el adulto más feliz del mundo, ¡¡ que carajos ¡! La vida no es gris, no se torna así desde que se concibe, creo que el “amigo poeta” de Quilca salía del Queirolo con alguna decepción muy grande, y tan solo lo escribió, pero es tal la naturaleza humana, que a mí desde el comienzo me heló la sangre, y sólo fui tan susceptible a ello.
Corriendo viene por la orilla el chato, esboza una sonrisa recontra pendeja, y me dice:
¿Un chaufa de pulpo?,,,carajo ¡¡ pienso yo, que simple era todo, sentarse a comer el arrocito y la inevitable partida, yo regreso tranquilo, aún hay luz de día, aún hay color.
Ahora Lima está acercándose, muy rápido por cierto.
D. Arias C.
“ La vida es de color gris, desde que se concibe”..Decía un pequeño escrito en una pared del ahora remozado jirón Quilca, honestamente me sacudió el hecho de pensar que son muchas las veces que “vemos la vida de color gris”, pero no por un por un hecho cotidiano ni mucho menos, es cuando hacemos una rápida retrospectiva y nos da por hacerlo mirando el horizonte desde el malecón Cisneros ó, a mitad de una conversación, un recuerdo asaltante y casi “marca”, se apodera de todo posible control.
Decidí caminar hacia la playa, pero esta vez voy con un amigo, ambos necesitamos algo de asfalto a mucha velocidad, luego de 18 minutos estamos en Punta Hermosa, no hay sol, pero si un calor de mierda, Chato se va con su tabla y me dice: “Si me muero, no me busques, aquí me quedo broeeer ¡¡” ,el anda por un proceso medio complicado, pero se cura en el agua.
Comprometido conmigo mismo a darle un matíz más simpático, me quedo observando el mar de la manera que más me gusta hacerlo, disipado y a no tratar de engañarme a mi mismo con cosas como; “voy a poner mis ideas en orden”,eso a mi en lo personal no me funciona, así que sólo observo las olas, la gente se va y veo mar adentro, convencido de estar en el mejor lugar del mundo, el jirón Quilca me parece muy lejano, y esa frase tan occisa.
La marea sube, y un locuaz vendedor de copias de pinturas me aborda, y honestamente están de puta madre, conversamos un poco, promete regresar, y yo sigo mirando el mar, mis ideas no se ordenan, sólo fluyen en varias direcciones, y a estas alturas de la tarde el cielo comienza a tornarse gris, después de no querer reflexionar por cuenta propia, y de repente un nombre de mujer salta en mi cabeza; ¡¡¡terror inmediato!! ,palpitación, afortunadamente sólo piensas que ella ahí contigo, sólo sería como ensuciar punta hermosa así que descarto la idea, ¿Qué locura, traerla aquí a mi playa?.
La tarde se acaba, entre gaviotas vagas de aspecto pastrulo, los chiquillos corren y sus madres corren felices, es en ese momento que viene la retrospectiva, y juro que sólo recordar a mi madre cuando era un niño me hace ahora, el adulto más feliz del mundo, ¡¡ que carajos ¡! La vida no es gris, no se torna así desde que se concibe, creo que el “amigo poeta” de Quilca salía del Queirolo con alguna decepción muy grande, y tan solo lo escribió, pero es tal la naturaleza humana, que a mí desde el comienzo me heló la sangre, y sólo fui tan susceptible a ello.
Corriendo viene por la orilla el chato, esboza una sonrisa recontra pendeja, y me dice:
¿Un chaufa de pulpo?,,,carajo ¡¡ pienso yo, que simple era todo, sentarse a comer el arrocito y la inevitable partida, yo regreso tranquilo, aún hay luz de día, aún hay color.
Ahora Lima está acercándose, muy rápido por cierto.

Una cura con olas peligrosas pero como diría Randy "The Ram" ahi adentro nadie me puede hacer daño.
ResponderEliminar