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sábado, 28 de agosto de 2010

Cocinero señor ¡





Durante el recorrido hacia mi trabajo, observo alegres grupos de jovencitos, todos vestidos con uniformes de cocina, fumándose unos puchos relajados, se me ocurrió preguntarle a uno de ellos para que estudiaba, a lo que él me contestó; “pa ser chef pe”, desolado por tan horrenda respuesta, caí en la conclusión, que las escuelas de cocina se habían convertido en una suerte de sucursal del circo de los hermanos Fuentes Gasca, francamente me conmovió ver a aquel niño desubicado con aires de Gastón Acurio.

Ahora la cocina es una cuestión de “moda” para una gran parte de los escolares que salen del colegio, me imagino que debe importarles poco ó nada que para cocinar hay que tener talento y no es cuestión de “estudiar” simplemente la carrerita de moda para que mami diga “ayyy yo le abro su restaurante a mi bebé”, convencido este que se perfila para ser “cheff” o un gran vendedor de menú.

Amante dedicado de la cocina, loco mezclador de sabores , tendencias, olores y colores, me siento en la obligación de defender a nosotros los cocineros, de las aberraciones de los nuevos “Chefs”, a nosotros que tenemos por inspiración la sagrada cocina de la abuela, que es una de las bases más sólidas que tengo, los huariques del abuelo , que con gran cariño enseño a mis amigos y gente que quiero, aquí no hay “chefs” que no entienden de la contundencia y respeto que impone un pan con chicharrón, o recordar mi trabajo de cocinero a los 17 años, cuando el pucho era obligatorio y sólo después de una ardua labor, y no para hablar del examen de costos o del tonito en Gótica o en el Kapital según sea el estrato.

Mi definición de cocinero es otra, es recordar sabores básicos, algún secreto de la maminna, cocinar y esperar ver en las caras no solo un gesto de beneplácito, si no también entender la deliciosa química que implica cocinar y recoger sonrisas de gratitud, ser cocinero es saber expresar el amor por los elementos e ingredientes, recorrer el mercado y llenarme de sus olores, ¿tomar capuccino con mi uniforme de estudiante de cocina? Creo que eso es para teatreros a quienes la fortuna de no tener un cerebro brillante sólo los condujo de manera errada a pensar que la cocina era una carrera fácil, y ser “Cheff” aún más.

Mi intención SI es, hacerle ver a mucha gente, que el título no es nada por lo menos para mi y la gran logia de cocineros amigos míos, estoy más que harto y chifladamente convencido que la cocina es para cocineros valga la redundancia, que aquí por lo menos en el Perú necesitamos cocineros de verdad, no payasos de alegres croks y coloridas gorras de cocina, que no tienen la más mínima idea que existe el Bar Cordano, y mucho menos saben lo que es una sábana.( bistek apanado).

A mis queridos y regordetes estudiantes de cocina, les pediría que analicen un poco su carrera, que no se asusten cuando vean mi fea cara fruncir el ceño por un cebiche mal hecho, estudien contabilidad o alguna cosa que los pueda hacer coincidir con sus i-phones y croks de colores, la cocina en el Perú es cosa seria y por lo tanto hay que respetarla.
A aquellos que la estudian con pasión, que defienden el pisco y la papa como a su propia sangre, a los que si investigan y se casan con ella, por los que ya no podemos disfrutar de la cocina de los que se fueron, y nos dejaron tanto, esa es la gente que de verdad, debe llevar las riendas de esto que es nuestra cocina, y no una pasarela hueca y perversa.

Carlos Miranda (el chato) ganó junto con su tia Angela hace algunas semanas el primer lugar en un concurso de cocina celebrado en Cañete, festival del Camarón, y el enano junto a la tía Angelina se trajeron el primer lugar y puedo dar fé que el plato fue espectacular por que estuve días antes durante la prueba.
En fin estoy cansado de renegar, cocinen , coman y sean felices .



jueves, 29 de abril de 2010

Prófugo del mundo.


Mis queridos contertulios, comienzo la publicación del poemario "Prófugo del mundo" , inspirado en horas de solitario autoencierro , acordándome de algunos demonios que algun vez fueron angeles.

(solo para mostros)




RESUMIENDONOS



Me lleno de colores
y tan marchito es pensar
que vuelves,
otra vez.

Me lleno de un polvo
tan turbio, tan sutil,
y ya no vuelves
es mejor.

Los colores son
la muerte,
el polvo mis cenizas,
ya no me dueles
ni un poco.

No haz caído en ninguna
de mis penitencias
tampoco en mis lamentos,
quiero estrecharte
y el polvo se desvanece
en tu cuello
y no miras,
será por mi color turbio
ó mi cuerpo inexistente.

Que soy ahora viento
crepitante en tu locura,
y te vuelves hacia mi
a pedirme que no sople.

Solo me lleno de mis colores
y si vuelves
no lo creo,
por que no es cierto.

jueves, 15 de abril de 2010

Matando dragones y a cachetadas ¡¡



Crónica de un violento escape al sur de Lima.
Escribe : Daniel Arias C.

A las 4 de la tarde, el cemento de la vereda reflejaba el intenso calor que hacia, que demonios, era viernes y la exacta llamada del Chato, un discreto cruce de información, de pronto al cabo de 20 minutos se aparece por la cuadra 1 de la av. Iquitos.

Entramos en una cantinita de jirón Canta para ser exactos en la cuadra 2, el calor y la presión del día habían sido tales, que las cervezas entraron una tras otra en intensos intervalos, comenzaba a fluir el alcohol en las venas; se aparece el tío Marco Antonio con su camisa azul abierta, el es de la viky, ahí creció. ¡¡¡ Arma un troncho¡¡ me dice el negro y comienza su emocionante y tierna oda a la amistad, se nota que está algo cansado, nosotros lo respetamos mucho, es por eso que nos quiere tanto, y en la Victoria a nosotros no nos pasa nada, él se va a su casa en un taxi, los motros están a punto de salir una vez más, un ligero paseo por polvos azules para comprar unas cositas…las luces comienzan a afectarme de buena manera, el día no es más calor, no es más una carga.
Tomamos un taxi, y sigo proyectándome por la vía expresa, nos vamos al castillo de greyscoll (el departamento del chato), ahí recuerdo haber seguido tomando unas cervezas más, siguiente destino,(*) la última calle del mundo , punta Hermosa.

Durante todo el verano pasado, no pisé la playa de noche, mi época salvaje había; al menos eso creía yo, prescrito por razones de edad, salud, tiempo y trabajo, mientras que mi amigo se había juergueado encima de la ultima piedra de la playa durante toda la temporada, el teléfono suena y es el loco, está muy lejos en Chaclacayo, y yo a punto de zambullirme en una juerga, que más tenía perfil de misión kamikaze, prometo ir, y de nuevo retumba “electropical”, me estoy escapando más y más, llega Álvaro, veinte minutos después llega Panchito el taxista de confianza y nos montamos en su carro, ya son las once, hora de partir.

La Avenida Huaylas, se enciende pendencieramente ante mis ojos, veo carteles de pollo a la brasa, arroz chaufa de neón , tragamonedas y más fantasía, unas combis más locas que otras, aún hay gente, es Viernes Panchito tiene un CD grabado por el chato, el volumen esta a todo lo que da, la calle se va poniendo más violenta, queremos acción, estamos escuchando AC/DC y eso no es muy saludable que digamos, la mezcla tiende a encenderse, honestamente había mucho por hacer y muchos kilómetros por delante.

Las chiquillas corren como locas, es la última fiesta de la playa, hay un concierto de “la mente”, la gente aguarda ansiosa, las flacas nos miran y no precisamente por “papacitos” sino que cualquiera se asombra al ver a tres animales entrar al tropel a la discoteca en mención y empujarse una botella de cerveza cada uno y sin vaso , cualquier mirada de mala onda, es rápidamente apagada por un “apágate chibolo de mierda, o te volteo las muelas de una cachetada” al menos esa era la expresión que teníamos.




No logro distinguir bien debido a mi avanzado estado de embriaguez, pero alguien me toma por el cuello, para felicidad mía , era un amigo mío, algo menor de mi barrio en Chaclacayo, se emociona, yo sigo saltando en medio de la gente las flaquitas locas y casi calatas se mueven cadenciosamente tratando de llamar a los de su especie, pero los astutos jovenzuelos están más empecinados en fumarse un troncho, que sucumbir ante tan alucinante vaivén de carne, definitivamente mi locura no llega a procesar esa información, y me lanzo de nuevo a ver que pasa, la madrugada avanza, y la noche se va haciendo más salvaje, ya no caigo en la estupidez de embriagar a una extraña, para que después se la lleve un pastrulito en mototaxi, ¡¡


Son las 4 am, mi sentido de supervivencia está marcando rojo, el chato no quiere irse, me dice que se va a quedar aquí y que por favor no lo jodan, me parece justo chochera, aún tengo ganas de tomarme una cerveza más, quiero quedarme a ver como matamos al dragón a cachetadas, para que se lleve su verano 2010, y cuando regrese , lo haga más achorado que nunca, prometo regresar el próximo verano, recargado pero sin tantas preocupaciones, la hora avanza, y tengo que regresar a Lima, el Sábado tengo que trabajar como cualquier mortal, espero que este dragón haya muerto en paz, fui solo para ver su desaparición de 9 meses, ya regresará, acá lo esperamos con las palmas abiertas, para volverlo a agarrar a cachetadas.


Un taxi para y nos mira, le dicen a Álvaro: “Colorao a Lima” y me dice,” arregla tu brother, no tengo fuerzas para nada, sólo para descender mi cabeza en el aeropuerto más cercano”.
El viaje de regreso revela un cielo morado con tendencia a aclarar, es casi de mañana, aún estoy muy lejos de mi casa, el Chato se quedó obviamente, pero ya no me preocupa que lo haga, me preocupan que lo jodan, y termine metiendo a un chiquillo por el parabrisas de su camioneta.


Todos los “mostros” repliéguense a sus madrigueras la noche acabó, no es hora para demonios y menos de boleto.

(*)La última calle del mundo, idea original de Carlos Miranda Llerena (el Chato)

viernes, 26 de marzo de 2010

Tv con Booster y Betamax para 4



Escribe:
Daniel Arias Cavero.


Llegar a Chaclacayo ahí por el año 1983, se hizo una aventura para mis hermanos y yo (al menos eso creo).
Corrían los primeros meses de 1983, nos asentamos en una linda casa en el Cuadro, recuerdo todo con mucha claridad, mucho cerro que trepar, caminar y crecer, cazar caracoles.
Días después de haber llegado, sufrí un síndrome de abstinencia diría yo, no había televisión, y en mi pequeña cabeza de 6 años, no cabía esa realidad, ¿dónde estaba el vengador? , ¿Ultra siete?, el gato Félix los sábados por la mañana en canal 5 ¡¡¡.

Cerros de cassetes Betamax de Video Rent Higuereta, y nos atoraban de Disney, confieso que el colegio y el trip de ir de Chaclacayo a Miraflores , eran por lo menos para mi un escape, el aislamiento en mi nueva casa era total, no había televisión, evidentemente la leche no sabía igual, el pan huevo no me hacía feliz, extrañaba los comerciales de Pedro el untado y ver Koyac con mi abuelo, rogaba por que nos llevaran al Callao a la casa de mis abuelos maternos, y meternos 5 horas de Capitán futuro y de la ruca de Candy.

Una noche, después de atravesar toda la ciudad de noche, venía dormitando al lado de mi papá adormecido por un kp-500, el Volvo nos llevaba hacia la casa, yo no lo sabía, atrás en la maletera había algo que cambiaría nuestras vidas, o por lo menos nuestras tardes y fines de semana.

Es sábado por la mañana, hay un ruido inusual en casa, escucho a mi hermano mayor Alfieri conversar con mi viejo, salí hasta el cuarto principal, y por primera vez en meses la luz había llegado, era la época de la antena con booster (elevador de señal) , tenía en frente al gato Félix, terminado eso y ya recuperado del shock, comenzó Cool Mc Cool , una taza de leche enci bien licuada, mi pan con huevo y a ser feliz, la cama llena de los 4 el Betamax al fin pudo darse un respiro, (en serio, queríamos quemarlo).

Fueron muchas las cosas que vimos, nada me hacía más feliz que ver Gamboa en la noche , pero sobre todo la única vez que lloré, fue mientras veíamos el Chavo del 8, allá en el año 88 , anunciaban en letras negritas de izquierda a derecha, la muerte de Don Ramón, creo que ahí se quedó mi niñez , la televisión se ponía cada vez más basura, no dejábamos de ver coches bombas en las noticias, Gisella se cagaba por Carlos Vidal, a Delgado Parker le abrían el “meche” a combazos y FAL, después ya no hubo luz por muchas noches, el aislamiento era nuevamente total, nunca jamás fui un nubetor.

Ahora, prendo la tele, la misma huevada, sólo que con 90 canales más, algunos pocos buenos, otros que están tan llenos de basura, ¿imaginaste ver a Don Omar en MTV?, ¿acaso no pasaban ahí lo videos de Metallica o Pearl Jam?,¿ Desde cuando tengo que ver al cabrón de Pérez Albela mirándose las bolas?, aún de niño era saludable ver a Martínez Morosinni o a Roxana Canedo, ahora tienes que soplarte a toda una zarta de pelmazos ( a excepción de Phillip Butters, Aldo Mariátegui, y Fico Salazar), incluyéndote a ti Iwazaki , ¿acaso alguien me puede decir quién coñazos es Jhon Kelvin?.

La tele se jodió, como quisiera que mis sobrinos vean “títere tambo” y no al pastrulo gay de Barney, ¿acaso no era la gata loca y el ratón Ignacio mejor programa que RBD?, no cambio a Gamboa por ningún puto CSI, a mi me vacilaba ver las correteadas por Barranco, y los apagados tiros de revólver, extraño mucho mi booster, me jode que los niños de ahora vean a Carlos Cacho, o que una niñita vea Doña Bárbara , ó tararee una bachata inservible, que virginal me parece Candy en este momento.

Me voy quedando sin energías, creo que Magaly y Tongo me las absorben, que pena que no esté Mazinger Z, podría quejarme con él, y hacerme un poco de justicia.

Dios bendiga a Alf y a Melmac.

domingo, 21 de marzo de 2010

Retrospectiva?


Retrospectiva?
D. Arias C.

“ La vida es de color gris, desde que se concibe”..Decía un pequeño escrito en una pared del ahora remozado jirón Quilca, honestamente me sacudió el hecho de pensar que son muchas las veces que “vemos la vida de color gris”, pero no por un por un hecho cotidiano ni mucho menos, es cuando hacemos una rápida retrospectiva y nos da por hacerlo mirando el horizonte desde el malecón Cisneros ó, a mitad de una conversación, un recuerdo asaltante y casi “marca”, se apodera de todo posible control.

Decidí caminar hacia la playa, pero esta vez voy con un amigo, ambos necesitamos algo de asfalto a mucha velocidad, luego de 18 minutos estamos en Punta Hermosa, no hay sol, pero si un calor de mierda, Chato se va con su tabla y me dice: “Si me muero, no me busques, aquí me quedo broeeer ¡¡” ,el anda por un proceso medio complicado, pero se cura en el agua.

Comprometido conmigo mismo a darle un matíz más simpático, me quedo observando el mar de la manera que más me gusta hacerlo, disipado y a no tratar de engañarme a mi mismo con cosas como; “voy a poner mis ideas en orden”,eso a mi en lo personal no me funciona, así que sólo observo las olas, la gente se va y veo mar adentro, convencido de estar en el mejor lugar del mundo, el jirón Quilca me parece muy lejano, y esa frase tan occisa.

La marea sube, y un locuaz vendedor de copias de pinturas me aborda, y honestamente están de puta madre, conversamos un poco, promete regresar, y yo sigo mirando el mar, mis ideas no se ordenan, sólo fluyen en varias direcciones, y a estas alturas de la tarde el cielo comienza a tornarse gris, después de no querer reflexionar por cuenta propia, y de repente un nombre de mujer salta en mi cabeza; ¡¡¡terror inmediato!! ,palpitación, afortunadamente sólo piensas que ella ahí contigo, sólo sería como ensuciar punta hermosa así que descarto la idea, ¿Qué locura, traerla aquí a mi playa?.

La tarde se acaba, entre gaviotas vagas de aspecto pastrulo, los chiquillos corren y sus madres corren felices, es en ese momento que viene la retrospectiva, y juro que sólo recordar a mi madre cuando era un niño me hace ahora, el adulto más feliz del mundo, ¡¡ que carajos ¡! La vida no es gris, no se torna así desde que se concibe, creo que el “amigo poeta” de Quilca salía del Queirolo con alguna decepción muy grande, y tan solo lo escribió, pero es tal la naturaleza humana, que a mí desde el comienzo me heló la sangre, y sólo fui tan susceptible a ello.

Corriendo viene por la orilla el chato, esboza una sonrisa recontra pendeja, y me dice:
¿Un chaufa de pulpo?,,,carajo ¡¡ pienso yo, que simple era todo, sentarse a comer el arrocito y la inevitable partida, yo regreso tranquilo, aún hay luz de día, aún hay color.
Ahora Lima está acercándose, muy rápido por cierto.