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jueves, 29 de abril de 2010

Prófugo del mundo.


Mis queridos contertulios, comienzo la publicación del poemario "Prófugo del mundo" , inspirado en horas de solitario autoencierro , acordándome de algunos demonios que algun vez fueron angeles.

(solo para mostros)




RESUMIENDONOS



Me lleno de colores
y tan marchito es pensar
que vuelves,
otra vez.

Me lleno de un polvo
tan turbio, tan sutil,
y ya no vuelves
es mejor.

Los colores son
la muerte,
el polvo mis cenizas,
ya no me dueles
ni un poco.

No haz caído en ninguna
de mis penitencias
tampoco en mis lamentos,
quiero estrecharte
y el polvo se desvanece
en tu cuello
y no miras,
será por mi color turbio
ó mi cuerpo inexistente.

Que soy ahora viento
crepitante en tu locura,
y te vuelves hacia mi
a pedirme que no sople.

Solo me lleno de mis colores
y si vuelves
no lo creo,
por que no es cierto.

jueves, 15 de abril de 2010

Matando dragones y a cachetadas ¡¡



Crónica de un violento escape al sur de Lima.
Escribe : Daniel Arias C.

A las 4 de la tarde, el cemento de la vereda reflejaba el intenso calor que hacia, que demonios, era viernes y la exacta llamada del Chato, un discreto cruce de información, de pronto al cabo de 20 minutos se aparece por la cuadra 1 de la av. Iquitos.

Entramos en una cantinita de jirón Canta para ser exactos en la cuadra 2, el calor y la presión del día habían sido tales, que las cervezas entraron una tras otra en intensos intervalos, comenzaba a fluir el alcohol en las venas; se aparece el tío Marco Antonio con su camisa azul abierta, el es de la viky, ahí creció. ¡¡¡ Arma un troncho¡¡ me dice el negro y comienza su emocionante y tierna oda a la amistad, se nota que está algo cansado, nosotros lo respetamos mucho, es por eso que nos quiere tanto, y en la Victoria a nosotros no nos pasa nada, él se va a su casa en un taxi, los motros están a punto de salir una vez más, un ligero paseo por polvos azules para comprar unas cositas…las luces comienzan a afectarme de buena manera, el día no es más calor, no es más una carga.
Tomamos un taxi, y sigo proyectándome por la vía expresa, nos vamos al castillo de greyscoll (el departamento del chato), ahí recuerdo haber seguido tomando unas cervezas más, siguiente destino,(*) la última calle del mundo , punta Hermosa.

Durante todo el verano pasado, no pisé la playa de noche, mi época salvaje había; al menos eso creía yo, prescrito por razones de edad, salud, tiempo y trabajo, mientras que mi amigo se había juergueado encima de la ultima piedra de la playa durante toda la temporada, el teléfono suena y es el loco, está muy lejos en Chaclacayo, y yo a punto de zambullirme en una juerga, que más tenía perfil de misión kamikaze, prometo ir, y de nuevo retumba “electropical”, me estoy escapando más y más, llega Álvaro, veinte minutos después llega Panchito el taxista de confianza y nos montamos en su carro, ya son las once, hora de partir.

La Avenida Huaylas, se enciende pendencieramente ante mis ojos, veo carteles de pollo a la brasa, arroz chaufa de neón , tragamonedas y más fantasía, unas combis más locas que otras, aún hay gente, es Viernes Panchito tiene un CD grabado por el chato, el volumen esta a todo lo que da, la calle se va poniendo más violenta, queremos acción, estamos escuchando AC/DC y eso no es muy saludable que digamos, la mezcla tiende a encenderse, honestamente había mucho por hacer y muchos kilómetros por delante.

Las chiquillas corren como locas, es la última fiesta de la playa, hay un concierto de “la mente”, la gente aguarda ansiosa, las flacas nos miran y no precisamente por “papacitos” sino que cualquiera se asombra al ver a tres animales entrar al tropel a la discoteca en mención y empujarse una botella de cerveza cada uno y sin vaso , cualquier mirada de mala onda, es rápidamente apagada por un “apágate chibolo de mierda, o te volteo las muelas de una cachetada” al menos esa era la expresión que teníamos.




No logro distinguir bien debido a mi avanzado estado de embriaguez, pero alguien me toma por el cuello, para felicidad mía , era un amigo mío, algo menor de mi barrio en Chaclacayo, se emociona, yo sigo saltando en medio de la gente las flaquitas locas y casi calatas se mueven cadenciosamente tratando de llamar a los de su especie, pero los astutos jovenzuelos están más empecinados en fumarse un troncho, que sucumbir ante tan alucinante vaivén de carne, definitivamente mi locura no llega a procesar esa información, y me lanzo de nuevo a ver que pasa, la madrugada avanza, y la noche se va haciendo más salvaje, ya no caigo en la estupidez de embriagar a una extraña, para que después se la lleve un pastrulito en mototaxi, ¡¡


Son las 4 am, mi sentido de supervivencia está marcando rojo, el chato no quiere irse, me dice que se va a quedar aquí y que por favor no lo jodan, me parece justo chochera, aún tengo ganas de tomarme una cerveza más, quiero quedarme a ver como matamos al dragón a cachetadas, para que se lleve su verano 2010, y cuando regrese , lo haga más achorado que nunca, prometo regresar el próximo verano, recargado pero sin tantas preocupaciones, la hora avanza, y tengo que regresar a Lima, el Sábado tengo que trabajar como cualquier mortal, espero que este dragón haya muerto en paz, fui solo para ver su desaparición de 9 meses, ya regresará, acá lo esperamos con las palmas abiertas, para volverlo a agarrar a cachetadas.


Un taxi para y nos mira, le dicen a Álvaro: “Colorao a Lima” y me dice,” arregla tu brother, no tengo fuerzas para nada, sólo para descender mi cabeza en el aeropuerto más cercano”.
El viaje de regreso revela un cielo morado con tendencia a aclarar, es casi de mañana, aún estoy muy lejos de mi casa, el Chato se quedó obviamente, pero ya no me preocupa que lo haga, me preocupan que lo jodan, y termine metiendo a un chiquillo por el parabrisas de su camioneta.


Todos los “mostros” repliéguense a sus madrigueras la noche acabó, no es hora para demonios y menos de boleto.

(*)La última calle del mundo, idea original de Carlos Miranda Llerena (el Chato)