Por Daniel Arias C.
El sudor se apoderaba de su frente tan rápido como fluía su sangre por la cara, estaba totalmente perdido, el auto giraba sin control por la pista, todo fue tan rápido, los recuerdos de niñez, las caras y todo lo que había sido su vida, sencillamente, el poste de la carretera estaba a punto de cobrar su cuota; De repente sintió la voz, un halo de luz lo envolvió y sintió paz, mientras escuchaba la siguiente frase:
“No temas, nada va a pasarte”.
El polvo entraba exageradamente por las ventanas del destruido auto, las voces se hacían mas incesantes, pensó; “¿estoy muerto?”, al ver a su acompañante totalmente desmayada y notar que respiraba, entendió;
“Estamos bien, estoy vivo”, una lágrima recorrió su mejilla, unos brazos bondadosos lo sacaron del auto y de pronto todo había acabado.
Al conversar del hecho con los amigos y la familia, nadie sabia a ciencia cierta como es, que con lo terrible que había sido el accidente, habían podido sobrevivir, fue cuando comenzó a contar a todos acerca de la voz y el halo de luz que lo confortaron en cámara lenta, sin duda se trataba de su ANGEL de la guarda, no había otra explicación, el milagro había sucedido.
Muchas son las historias que se cuentan acerca ángeles de la guarda, o solamente de ángeles, a través del tiempo se dejan escuchar relatos de estos personajes, pero; ¿Qué son los ángeles?
Los ángeles son seres de luz procedentes de un plano superior a la existencia humana es una creencia que se remonta a los orígenes de la humanidad y que es común a casi todas las religiones.
Existe también los ángeles malignos, como es el caso de Lucifer, quien según la Biblia, era el preferido de Jehová, se decía que era todo hermosura y perfección, pero su ego lo puso contra Dios, se volvió demoníaco, y fue desterrado del cielo.
Según la doctrina católica, los ángeles son los intercesores de nuestras oraciones ante Dios, es mas; ¿Quién no recuerda la oración Ángel de la guarda?, que con tanta devoción repetíamos, lo cierto es que siempre nos sentimos pretejidos de los males y peligros del día a día.
Otras personas, ven a los ángeles como seres ya constituidos en cuerpo y sangre, es decir como personas comunes y corrientes, que han venido a este mundo con la misión de protegernos y aliviar nuestras cargas, desde un punto de vista más romántico.
En la Santa Biblia la palabra Ángel significa "Mensajero". Un espíritu purísimo que está cerca de Dios para adorarlo, y cumplir sus órdenes y llevar sus mensajes a los seres humanos.Ya en el siglo II el gran sabio Orígenes decía: "Los cristianos creemos que a cada uno nos designa Dios un ángel para que nos guíe y proteja".
Y se basa esta creencia en la frase del Salmo 90: "A sus ángeles ha dado órdenes Dios, para que te guarden en tus caminos". Y en aquella otra frase tan famosa de Jesús: "Cuidad de no escandalizar a ninguno de estos pequeñuelos, porque sus ángeles están siempre contemplando el rostro de mi Padre Celestial". Y Judit en la Biblia al ser recibida como libertadora de Betulia exclamaba: "El ángel del Señor me acompañó en el viaje de ida, en mi estadía allá, y en el viaje de venida".
En el Nuevo Testamento es tan viva la creencia de que cada uno tiene un ángel custodio, que cuando San Pedro al ser sacado de la cárcel llega a llamar a la puerta de la casa donde están reunidos los discípulos de Jesús, ellos creen al principio, que no es Pedro en persona y exclaman: "Será su ángel" (Hechos 12, 15).
En el año 1608 el Sumo Pontífice extendió a toda la Iglesia universal la fiesta de los Ángeles Custodios y la colocó el día 2 de octubre. Consejos de un santo: San Bernardo en el año 1010 hizo un sermón muy célebre acerca del Ángel de la Guarda, comentando estas tres frases: Respetemos su presencia (portándonos como es debido). Agradezcámosle sus favores (que son muchos más de los que nos podemos imaginar). Y confiemos en su ayuda (que es muy poderosa porque es superior en poder a los demonios que nos atacan y a nuestras pasiones que nos traicionan).
Es así, en nuestra cultura, los ángeles significan tranquilidad, sobre todo, es la necesidad de sentirse protegido por un ente celestial, provoca una sensación de bienestar y confianza increíble en los individuos.
De la segunda edición de la Revista Lima Unplugged Diciembre 2006
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